27 marzo 2007

Anecdotario de los Abuelos.....

de Miguel Ramos




…..Nunca entendí porque mi abuela era fría, quizá porque su vida fue fría y un verdadero enredo que al final en complicidad con mi abuelo, me terminaría convirtiendo en el primo de mi tío, en el tío de mi tío, en el sobrino de mi abuelo o en el cuñado de mi abuela. Porque? Ni yo tengo idea de por donde la línea se comenzó a cruzar hasta convertir mi árbol genealógico en un verdadero ramerío, pero en fin comencé mi propio árbol, que espero no torcer, bueno no demasiado porque es cierto que ya se han cometido algunos pecadillos. La abuela guisaba todo en casa, a la vieja escuela, pero casi nunca dió un beso, solo comentarios que en su momento y bastante frecuentes desquiciaban a la concurrencia, a excepción de uno, el Abuelo…..

- Se me murió en las piernas - decía mi papá, camino al hospital después de su infarto, y es que en sus últimos días, previo a quedar en el acuerdo con su hijo mayor de que el que faltara primero se haría cargo de la esposa, venía sintiéndose débil y algo cansado, en vísperas de una Semana Santa, para ser exactos un Abril, que digo en vísperas, en una Semana Santa, un Viernes Santo. 82 años fundador del círculo de los 20, joyero de profesión y de padres militares, al fin de sus años dejo de ser el hombre macho e impositivo para convertirse en lo que a la larga todos tendemos a, en el abuelo dulce y alegre que andaba con sus nietos de aquí para allá, (si a alguien de la familia no le tocó vivir este pasaje, sorry) y bueno al final mi abuela, después de ser reprimida por mucho tiempo llegó el momento de heredar el poder, y como el poder no se presta, se arrebata, pues le tocó ser la villana del cuento (esto es digno de análisis y profundo).
Mi hermano y yo salíamos a las 6:30 AM en la primaria para esperar el camión a las 6:45 AM,(Porque como es mi costumbre siempre he vivido lejos de la escuela o del trabajo, pareciera que me gusta ¿no?), sobre el buró de la recamara, un tostón para gastar y poder comprar unos cazares, un refresco y una torta de Jamón en la escuela de Sta Isabel Tola. Nunca faltó la celebración del día de los Migueles, el 29 de Septiembre, mesa llena de comida para el que llegará, facilitando que desde debajo de ella y el mantel como camuflaje pudiésemos tomar sin ser vistos las gelatinas con fresa que la abuela no nos dejaba tocar. El árbol de hule en medio del patio guardaba bajo sus hojas tediosas de barrer, historias como la del “Kaiser” aquel perro que se tragó completa la gallina de mi abuela y que al no poder sostenerse en cuatro patas se recargó detrás de la puerta parado sobre las traseras sin poder aullar con las plumas saliéndose del hocico, o la del Zafiro aquel borrego que saltó hacia dentro de la casa en una comida justo en medio del comedor, los partidos de fútbol en al patio despertando con balonazos en la puerta de la sala al abuelo, o los grandes bailes al ritmo del Gitano Señorón, Quinto Patio y las Coronelas. El dominó jugado de vez en diario, tradición de familia que no heredé, el apellido, la historia de una descendencia que nunca creí, el gabán de cuadros, la iglesia de la profesa, su pasión, el Miguelito para las nueras, el tito para los nietos adoptivos, el abuelo de los bifocales, el que regreso a despedirse, el que hoy no está.

Mi abuelo y sus sombreros, mi abuela y sus delantales, mi abuelo y sus corbatas, mi abuela y su cocina, mi abuelo y su joyería, mi abuelo y mi abuela con tantas historias que contar, con tanto dolor y gozo, mi abuelo y sus fichas, mi abuela y sus plantas, mi abuelo y su radio, mi abuela y el suyo, uno a uno y uno para uno, al final lo duro se volvió blando y lo reprimido fuerte. Quizá no quisieron sentirse solos y al final se amaron, quizá quisieron externar que amaban y nunca les entendieron, quizá quisieron pero no pudieron, quizá intentaron y lograron, al final se comprende al ser padre que no hay amor más grande en el mundo que el de los padres, aunque como hijos nunca se haya sentido, pero para entenderlo me queda muy claro, solamente siéndolo…..

Registro de Autor : 03-2006-031713105000-01

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